
Ronaldinho tuvo un trato especial con los argentinos. Al final del primer tiempo intercambió la camiseta con Nicolás Gaitán, y en el segundo hizo lo mismo con Juan Román Riquelme, con quien jugó en Barcelona.
Pero allí no se detuvieron los gestos del brasileño, que le llevó otra camiseta después del partido a Roberto Abbondanzieri. Lo risueño fue que Ronaldinho salió en calzoncillos del vestuario de Boca: Pablo Mouche se quedó con los botines y Juan Krupoviesa, con los pantalones cortos. La incógnita fue quién se adueñó de las medias…

“Al Pato y a Riquelme los conozco de España. Siempre es un placer estar con ellos”, explicó Ronaldinho, que también saludó a Alfio Basile dentro del campo. Precisamente, Coco bromeó: “Es muy simpático. ¿Si lo quisiera en Boca? Claro, pero es imposible: él gana 40 palos cada vez que se levanta…”.
La cortesía acompañó a Boca en cada paso. El presidente Jorge Ameal y el director deportivo Carlos Bianchi fueron invitados a comer por Karl-Heinz Rummenigge, una de las autoridades con más peso en Bayern Munich. La charla ofreció anécdotas e intercambio de opiniones.






