Un Manchester United arrollador ha puesto un pie en la final de Wembley tras imponerse con autoridad en Gelsenkirchen a un Schalke 04 que se mantuvo en pie 67 minutos gracias al recital de Neuer, que detuvo hasta once disparos a puerta antes de los tantos de Giggs y Rooney.
El futuro portero del Bayern impidió la goleada de los de Ferguson con una infinidad de paradas imposibles y se erigió como el auténtico protagonista del partido, como el único recurso del conjunto alemán para mantenerse con vida en la Champions, dada la soledad de Raúl en el ataque de su equipo, que apenas pudo hacer otra cosa que entregarse físicamente detrás del balón (fue el jugador que más corrió del partido, con un total de 11.492 metros).
El Schalke, sorpresa de la Champions, arrancó con la ilusión de las eliminatorias previas y sin haber perdido un solo partido en su feudo. Pero el Manchester United, mejor visitante del torneo, firmó un partido soberbio y demostró su superioridad en todas las facetas del juego, con un control total del centro del campo y una delantera desequilibrante.
En los primeros seis minutos de partido el United ya había desarbolado la defensa alemana y había disparado tres veces sobre el arco de Neuer. Un prólogo que definió a la perfección el guión del partido: ataque incesante de los ingleses, paradas de Neuer y control total de la posesión. El Schalke, totalmente superado, se limitó a buscar la sorpesa a la contra con unos tímidos ataques conducidos por Jurado.








