Disfrazados de optimistas, si la preocupación nos lo permite, habría que celebrar que hemos alcanzado ese estado de inexplicable grandeza que ha permitido a Alemania, Italia, Argentina o Brasil ganar tantos partidos en los fue peor. España ganó la Eurocopa y en el lote venía el ángel de la guarda que protege a los campeones incluso cuando no lo merecen.
España vs Chile
Ahora, pasada la frontera de lo inadmisible (marcharse a casa en la fase de grupos ), cabe esperar el golpe de timón, porque en Pretoria Chile fue mejor medio partido y nos apretó como hace tiempo no lo hacía nadie. Sólo cuando la selección de Bielsa se vio con diez y le abandonaron las fuerzas se abrió España paso en el partido. Portugal y Cristiano , en octavos, exigirán más .
Chile es una selección de autor, un equipo cuya suma final está muy por encima de sus activos. Sus futbolistas no aguantarían un mano a mano con los de Del Bosque, pero agrupados en un diámetro reducido, adiestrados y exprimidos tácticamente hasta el límite, están a la altura de cualquiera. Pónganle esa medalla a Bielsa por esta interpretación sinfónica del fútbol. Porque de salida Chile nos quitó el balón, y sin balón somos un oso polar en el trópico. Y después nos presionó, nos hizo el partido antipático, despertó nuestros miedos y nos metió en un lío. Ese equipo solidario, esforzado, en el que nadie se escaquea, se merendó a Xavi e Iniesta (el eje del bien, como recordó antes del partido el propio Zapatero en la SER), nos amargó la salida y nos creó tres oportunidades clarísimas de gol.








