El Liverpool, que recuperó antes de lo previsto a su capitán, el inglés Steven Gerrard, y que contó con el argentino Maxi Rodríguez en el once titular, avanzó un puesto en la Premier, hasta el quinto, aunque decepcionó al no pasar del empate a cero ante el Wolverhampton, un club candidato al descenso.
La 23ª jornada dejó un sabor más bien amargo a la escuadra “red”, que acogió con grandes esperanzas la vuelta temprana de su líder en el medio campo, aunque aún deba esperar para ver en acción al otro gran talismán del once de Mersey, el español Fernando Torres que sigue lesionado.
El Liverpool jugó una primera mitad floja, en la que mostró una alarmante carencia de ideas y creatividad, y en la que ni la presencia de Gerrard consiguió que el Liverpool marcara.








