
Con Fernando Torres en el once titular, un Liverpool que se redujo a diez con la expulsión del argentino Javier Mascherano volvió a patinar a domicilio ante el más débil de la Premier, un Portsmouth que se impuso por 2-0 y que abandonó temporalmente la zona más baja de la tabla al ascender un puesto.
Pese a que se notó la presencia de “el Niño” en la formación visitante y supuso una amenaza a la zaga local, lo cierto es que el delantero madrileño no provocó ninguna ocasión clara y el colista de la Premier logró estrenar el marcador.







