
Sin Riquelme, Boca apeló a buscar con centros a su eterno goleador y cuando el encuentro estaba 1 a 1 y muy cerrado, apareció Palermo en el área para darle de cabeza y permitirle al xeneize vencer a Lanús. Cáceres abrió el marcador y Pelletieri lo había igualado
Se esperaba mucho de este partido entre dos candidatos al título. Cada uno salió a jugarlo con sus armas conocidas. Boca con el dominio de la pelota y Lanús replegado y esperando lo que mejor sabe hacer: el contra ataque.
A diferencia de los partidos previos, se pudo ver a un Boca, que no tuvo a Riquelme, haciendo ancho el campo de juego. Insúa hizo el trabajo de carrilero izquierdo y Medel cumplió con lo que quiere Basile, no cerrarse al medio y ser salida por la derecha.
Mouche era lo mejor de Boca en esos primeros minutos, desnudando flaquezas en la marca del lateral Hernán Grana. Pero nunca terminaba las jugadas con peligro para el arco de Caranta. Hasta que luego de un córner, la pelota llegó pasada para que Mouche la vuelva a meter al área y entre todos ganó el paraguayo Cáceres que, primero de zurda y después con derecha, clavó el 1 a 0.
No aguantó mucho Boca la ventaja porque Lanús salió enseguida como un león herido y si bien Abbondanzieri salvó de forma increíble un cabezazo de Salcedo, de ese tiro de esquina llegó la igualdad con, otro cabezazo, esta vez de Pelletieri.

Se habían jugado 20 minutos a todo ritmo y se esperaban más alternativas, sin embargo el partido decayó abruptamente y todo se hizo trabado y predecible. La pelota la tuvo casi siempre Boca, aunque sin riesgos para los de Zubeldía. En tanto, las contras del Granate eran muy aisladas y salvo una que no supo definir Salcedo, las restantes terminaron ahogándose en los pies de Paletta o Cáceres.
Si el final del primer tiempo dejó un sin sabor por lo que produjeron, el segundo fue aún peor. Lanús se hizo de la pelota y de a ratos puso nervioso al mediocampo xeneize que no la agarraba, pero la mala tarde del Toto Salvio y lo poco participativo que estuvo Seba Blanco, terminaron por regalar ese buen rato que el Granate tuvo en el encuentro.
Por su parte Boca tardó en acomodarse, Basile metió dos cambios desde el vestuario: Monzón y Rosada por Morel y Battaglia, respectivamente. Los mismos se debieron a diferentes molestias y pensando en sus convocatorias a los correspondientes seleccionados, el Coco los cuidó.
Sin Battaglia, el chileno Medel mejoró su producción y jugó el mejor partido desde que llegó a la Ribera, tuvo criterio para salir y fue duro con la marca.
Los dos llegaban sólo con tiros de fuera del área y los arqueros se mostraban seguros en cada intento. Sin embargo, Boca de tanto buscar a Palermo por arriba ( a veces demasiado), encontró con su vieja fórmula, la victoria en cancha Granate.
Iban 80 minutos y Pablo Mouche cobró el enésimo córner para el xeneize, la pelota llegó pasada y Palermo le ganó en el salto a Hoyos y clavó el balón al segundo palo de un estático Caranta.
El gol selló el triunfo xeneize porque en Lanús ya no había respuestas anímicas y encima Zubeldía había hecho cambios para cerrarlo con el 1 a 1. Sorprendió la presentación de Lanús, se esperaba mucho más de este comjunto que llegaba con buenos pergaminos, pero Boca lo ganó a lo Boca y sumó la primera victoria oficial en el retorno del Coco.






